DES MOTS-MONDE : INTRODUCTIONS

MARIA VICTORIA ALDAY Profesor titular en Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

RECENSION de l’article de J. Demorgon : 

« Langues et cultures comme objets et comme aventures. Particulariser, généraliser, singulariser », 

ÉLA. Études de linguistique appliquée 2005/4-140, p. 395-407.  

Article disponible en ligne à l’adresse : 

www.cairn.info/revue-ela-2005-4-page-395.htm

Pr. Maria Victoria Alday  

Jacques Demorgon “Lenguas y culturas como objetos y como aventuras. Particularizar, generalizar, singularizar.” Éla -Estudios de Lingüística Aplicada, N° 140, (4), 395-407[1]

El filósofo y sociólogo francés, Jacques Demorgon, es profesor en las universidades de Burdeos, Reims y París, y dirige investigaciones sobre campos interculturales en Europa. Además, se desempeña como editor de la revista Monde Méditerranéen Synergies (GERFLINT).[2]Ha publicado numerosos artículos y libros a nivel internacional, entre ellos: Complexité des cultures et de l’interculturel. Contre les pensées uniques ([1996] 5aedición corregida y aumentada, 2015), L’histoire interculturelle des sociétés (1998) ;Guide de l’interculturel en formation (1999) con E-M Lipiansky; Dynamiques interculturelles pour l’Europe (2003) ; Critique de l’interculturel. L’horizon de la sociologie (2005); Déjouer l’inhumain (2010con Edgar Morin y L’homme antagoniste (2016), para citar solo algunos. 

Este artículo integra el número 140 de Éla, revista internacional de didactología de las lenguas-culturas y de lexiculturología, que reúne una parte de las Actas del primer coloquio sobre el tema « Interculturalidad e interdidacticidad: la didáctica de las lenguas-culturas entre culturas de enseñanza y  culturas de aprendizaje”. Este coloquio, organizado por el Centro de Estudios en Didáctica Comparada de las lenguas y de las Culturas (CEDICLEC) de la Universidad de Saint-Étienne, tuvo lugar en febrero de 2005. 

El resumen del artículo sintetiza la propuesta de Demorgon acerca de la necesidad de superar la mera yuxtaposición de lenguas y culturas en el proceso de su enseñanza y aprendizaje. El auténtico tratamiento conjunto de ambas en las prácticas  didáctico-pedagógicas favorecería la construcción de un espacio “entre” donde se conjugan la identidad y la alteridad de lenguas, que el autor designa bajo el nombre de “interidad”. Por otra parte, el autor plantea la concepción real de las lenguas y las culturas en términos de una aventura plural que exige, en su abordaje,  la distinción de lo particular, lo general y lo singular de cada lengua-cultura. Si bien reconoce el gran aporte de la Historia para comprender las circunstancias en que nacieron y se formaron las lenguas y las culturas, sostiene que ese conocimiento debe ser considerado a la luz de tres aspectos fundamentales: el valor de los antagonismos para la emergencia de la adaptación humana, las rivalidades entre los diferentes sectores de actividades y las principales formas de sociedad. Según Demorgon, esta visión de conjunto resulta imprescindible para una acción comprometida en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las lenguas y culturas.

El texto se estructura en apartados, claramente delimitados por títulos que van desde la Introducción hasta la Conclusión [En guisa de conclusión], cuyos contenidos pasamos a resumir  a continuación:

En la Introducción, Demorgon reconoce la importancia de la interdisciplinaridad, por un lado, respecto de la constitución de un pensamiento anclado en lo real y, por el otro, en relación con las problemáticas de la didáctica de las lenguas-culturas. Afirma que, gracias a la retroalimentación entre la perspectiva comparativa-descriptiva y la perspectiva comprensiva- explicativa, es posible abordar la complejidad de esa realidad de las lenguas-culturas, a partir de los ejes de acción, interidad y aventura.  

El apartado siguiente recupera esos tres ejes en el título [“La acción, la « interidad », la aventura”] y ofrece al lector, además de una clara definición de cada componente, su articulación con el proceso de enseñanza y aprendizaje de las lenguas-culturas, al que Demorgon concibe como una aventura pedagógica de carácter colectivo con impronta geopolítica. Cabe señalar que el autor dedica un párrafo a esclarecer la noción de interidad – mencionada en el resumen- como un elemento omnipresente en las dinámicas de interacción e interculturación que activan estrategias de acuerdos o enfrentamientos. 

Esta idea del enfrentamiento es retomada en el apartado cuyo título “El antagonismo adaptativo” constituye un oxímoron del que el autor se sirve para distinguir el antagonismo bruto/ destructor del antagonismo social/ regulador, producto de una construcción simbólica que se adquiere culturalmente y fundamenta su afirmación citando la teoría de Montesquieu sobre la separación de los tres poderes. Según Demorgon, la relación de enseñanza y aprendizaje de lenguas-culturas en cuanto aventura humana interactiva no está exenta de antagonismo, y para actuar en consecuencia, propone implementar estrategias destinadas a transformar los antagonismos destructores en antagonismos reguladores de las relaciones sociales.

En el apartado titulado“«Investigaciones-acciones » en contexto europeo”, el autor argumenta la factibilidad de las acciones propuestas para lograr la regulación (enunciadas en el apartado anterior),  a través de la evocación de investigaciones dirigidas porél mismo en el marco de la Oficina franco-alemana para la Juventud. Ejemplifica con situaciones que desnudan la complejidad de las culturas y que exigen un permanente trabajo de comunicación, cooperación e incluso de competitividad para buscar diferentes modos de resolver los conflictos en situaciones de antagonismo.

Demorgon continúa el desarrollo de la noción de antagonismo en el apartado cuyo título “Multicultural, transcultural, intercultural” alude al antagonismo ternario fundamental al que la didáctica de las lenguas y las culturas debe hacer frente. Desde la perspectiva explicativa y comprensiva de las culturas, el autor sostiene que este antagonismo simbólicamente regulador es susceptible de convertirse en un antagonismo culturalmente real y adaptativo. 

A partir de la delimitación de los tres conceptos de este antagonismo, el autor realiza una valoración de los alcances de cada uno, haciendo referencia particular al contexto europeo. Si bien critica el rol de lo intercultural como idealista frente a lo multicultural y como agitador de las diferencias frente a lo transcultural, Demorgon comparte la posición de Christian Puren[3] acerca de la necesidad de integrar lo intercultural –que está en la base de la “interidad humana”- en la llamada “perspectiva co-accional co-cultural.” 

El título del apartado siguiente: “Particularizar, generalizar, singularizar” constituye otro antagonismo ternario crucial desde el punto de vista de Demorgon. Siguiendo a Hegel,  las considera como tres perspectivas indisociables que permiten pensar la interacción de los individuos y de las sociedades desde la noción de totalidad y alcanzar, por esa vía,  la comprensión de esa “extraña aventura humana” que representa cada cultura.

Bajo el título  “La complejidad de las culturas: vincular individuos y sociedades”, el autor destaca las bondades del enfoque macro-sociológico para la cabal comprensión de los lazos recíprocos entre ellos. En este sentido, plantea, en primer lugar, la necesidad de revisar nuestro pensamiento identitario y reduccionista que nos impide delimitar claramente lo individual y lo colectivo y, en segundo lugar, nos propone reemplazarlo por un pensamiento antagonista y complementario que nos permita entender la interrelación entre individuos y sociedades a través de sus acciones. Demorgon retoma aquí el concepto de interidad estratégica y amplía su significado al precisar que esa interidad constituye la fuente de una interculturalidad histórica que intentamos ignorar para no admitir todo lo que nuestra identidad le debe a otras. Con el objetivo de hacer tomar conciencia de esa actitud, el autor ofrece tres ejemplos palmarios de la existencia en nosotros de esta interidad, integrante de la triada antagonista adaptativa junto a la identidad y la alteridad. 

“La cultura, resultado de nuestras « adaptaciones » emergentes en todos los ámbitos” es el título del apartado donde el autor cita los trabajos de J. Piaget referidos al proceso de construcción del conocimiento a partir de  la interacción permanente entre el sujeto cognoscente y el objeto por conocer. Según Demorgon, las acciones e interacciones culturales -que oscilan entre conflictos y acuerdos- serían el resultado de estas dos oposiciones dialógicas “objeto-sujeto” y “estructura génesis” en la dinámica antagonista/complementaria.

En el apartado titulado “Sectores de actividades, evoluciones societales, formulaciones lingüísticas”, Demorgon insiste en señalar las virtudes de la perspectiva macrosociológica para abordar las grandes problemáticas humanas y la distingue de la mesosociología, que se ocupa de las organizaciones, los Estados, las sociedades, y de la microsociología  cuyo objeto de estudio es el individuo.

En la medida en que las acciones se estructuran según la religión, la política, la economía o la informática, se alcanza lo que el sociólogo francés Baechler[4] denomina “la diferenciación  de los órdenes de la actividad”. Cabe precisar que estos sectores, resultado de las acciones humanas, no se establecen de una vez para siempre sino que se transforman continuamente. Así, toda sociedad es susceptible de ser estudiada desde el abanico de las formas de la sociedad o bien desde la dinámica conflictiva entre los sectores de actividad. En esto se atisba el nuevo horizonte de la sociología: el estudio de la heterocronía de las sociedades que podría llamarse ‘societología’.

En el apartado titulado “Las apropiaciones sucesivas de lo sagrado”, el autor pondera nuevamente las ventajas de la perspectiva macro-sociológica a través del análisis de las formas en que los diversos sectores de actividad -la religión, la política y la economía- se han ido apropiando de lo sagrado a lo largo de la Historia, en función de la cosmovisión de cada época. El fundamento de nuestras sociedades actuales se encontraría en la dinámica evolutiva de los sectores en su totalidad con el desplazamiento del homo hierarchicus al homo aequalis[5]según la perspectiva del antropólogo L. Dumont. No obstante, Demorgon admite que aún hoy no se ha podido establecer el sistema equilibrado y unificado que preconizan estas teorías. 

Para finalizar, en el apartado “En guisa de conclusión”, Demorgon retoma adecuadamente las líneas presentadas a lo largo del artículo con la intención de subrayar  la  necesidad de quela enseñanza y el aprendizaje de las lenguas-culturas sean sometidos a la multiplicidad y diversidad de voluntades. En el plano deontológico, el autor advierte que en este proceso debe impedirse tanto la ausencia de voluntad como la imposición de voluntades dominantes. Su forma de concebirla interdidacticidad de lenguas-culturas a través de la interacción de los actores involucrados en lo que él considera una “aventura estratégica, cultural y lingüística” está vinculada con la idea de que esta empresa enraizada geográfica e históricamente constituye un conjunto abierto que apela a una acción comprometida pero sin partidismos. 

Si bien Demorgon reconoce que su novedosa propuesta de poner en juego y articular los datos particulares, generales y singulares de las lenguas-culturas exige grandes esfuerzos, confía en el savoir-faire de los especialistas en didáctica para trabajar a partir de los argumentos aquí esgrimidos. En este marco donde convergen el hacer, el pensar y el decir, las lenguas cobran especial relevancia como agentes partícipes de la creación/ invención de las culturas/aventuras.

Este artículo, que da cuenta de las investigaciones del J. Demorgon en el marco de la interdidacticidad de lenguas-culturas, representa un verdadero progreso en los estudios interculturales tanto por su metodología rigurosa como por su originalidad.

Frente a las simplificaciones de las conceptualizaciones dicotómicas propias del pensamiento binario, su tesis sobre la consideración de los antagonismos ternarios y la recuperación de la noción de interidad-creada por L. Couturat[6]-constituyen, en mi opinión,  los aportes más relevantes de este trabajo. Asimismo, el planteo del antagonismo adaptativo como regulador de las relaciones sociales en contextos de enseñanza y aprendizaje de lenguas-culturas reviste especial interés con miras a superar aquellas teorías que conciben la diferencia como señal de amenaza o las que se limitan a “tolerar” la presencia del otro diferente. 

Si bien el artículo data de 2005, posee el gran mérito de presentar un estado de la cuestión actualizado y vigente que evidencia la sólida formación del autor y su profundo conocimiento del tema abordado. La perspectiva teórica de la interdisciplinariedad macrosociológica comprensiva-explicativa le otorga un interés adicional, ya que, al ser de naturaleza complementaria, pretende sumar y transformar para construir, sin negar la validez de lo anteriormente realizado. 

El autor se basa en fuentes de reconocida autoridad y gran prestigio académicos para argumentar el planteo de sus hipótesis. Por otra parte, le brinda al lector propuestas basadas en conocimientos productos de investigaciones-acciones, lo cual redunda en beneficio de verosimilitud y factibilidad de las prácticas estratégicas. La selección apropiada de los ejemplos contribuye también a solventar sus aseveraciones de manera clara y precisa.

El orden de la presentación es pertinente: el hilo conductor se mantiene a lo largo del texto gracias a la progresión temática adoptada, como ha sido explicitado en la síntesis del contenido. El acertado uso de los recursos tipográficos sumado a la estructuración de los apartados facilita la  rápida visión de conjunto y  la legibilidad. Las fuentes bibliográficas son presentadas de forma completa en las notas a pie de página.

Por todo lo expuesto, la lectura de este artículo resulta indispensable para quienes deseen profundizar en el estudio de la interdidáctica y la interculturalidad desde una perspectiva humanística que integra creatividad, interacción y cooperación para repensar y redefinir la enseñanza y aprendizaje de las lenguas-culturas.

                                                                                                                  María Victoria Alday


[1]Demorgon, J. (2005). Langues et cultures comme objets et comme aventures: Particulariser, généraliser, singulariser. Éla. Études de linguistique appliquée, N° 140, (4), 395-407. https://www.cairn.info/revue-ela-2005-4-page-395.htm.Revue internationale de didactologie des langues-cultures et de lexicographie (octobre – décembre) .Interdidacticité et interculturalité. Coordonné par Christian Puren. Pages : 130. Éditeur: Klincksieck ISSN: 0071-190X. / ISSN en ligne : 1965-0477 Lien : https://www.cairn.info/revue-ela-2005-4.htm

[2] [Groupe d’études et de recherches pour le français langue internationale] Directeur de la publication Jacques Cortès, rédacteur en chef Jacques Demorgon.

[3] Ch. Puren  es Especialista en Didáctica de las lenguas-culturas en Español y en Francés Lenguas Extranjeras, Profesor emérito de la Universidad de Saint-Étienne (Francia) desde 2008

[4]Jean Baechler, Profesor de Sociología Histórica en la Sorbona  Paris IV, es miembro del grupo de estudios de los métodos de análisis sociológicos. 

[5]Cfr.  Los estudios sobre holismo e individualismo del antropólogo francés Louis Dumont.

[6]Louis Couturat (1868-1914) matemático, filósofo y lingüista

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